La UE desregula las nuevas técnicas genómicas
Hace unas dos décadas, la Unión Europea implantó normas estrictas en materia de autorización, etiquetado y evaluación de riesgos.

Europa desregula las técnicas genómicas (Imagen: Gentileza INTA)
(NAP) La Unión Europea acaba de dar un paso hacia la desregulación de las nuevas técnicas genómicas utilizadas para la mejora de las plantas agrícolas. El sector agroquímico sostiene que son esenciales para garantizar el futuro de la producción de alimentos, pero muchos siguen mostrándose escépticos.
A finales del siglo XX, se introdujeron genes de diferentes especies en las semillas y se crearon organismos modificados genéticamente, conocidos como OMG. El objetivo de la tecnología es desarrollar cultivos de plantas más resistentes y aumentar la productividad, señaló la agencia EuroNews.
Hace unas dos décadas, la Unión Europea implantó normas estrictas en materia de autorización, etiquetado y evaluación de riesgos; pero ahora ha propuesto desregular las nuevas técnicas genómicas, que modifican los propios genes de las plantas,
La Comisión Europea
“La Comisión Europea ha decidido crear dos categorías: una para los productos procedentes de estas nuevas técnicas y otra para los antiguos, que seguirán sujetos a la normativa vigente. Sin embargo, hay quien piensa que estos nuevos tipos de OMG entrañan los mismos riesgos que los antiguos, con repercusiones imprevisibles en el medioambiente”, explica Robert Hodgson, que cubre el tema para ‘Euronews’.
Es probable que la polémica se recrudezca porque este mes los gobiernos de los 27 Estados miembros llegaron a un acuerdo sobre la propuesta y ahora los ministros tendrán que alcanzar un consenso con el Parlamento Europeo, que tiene una postura diferente en temas espinosos como las patentes y el etiquetado.
En un breve recorrido por varias ciudades, ‘Euronews’ recogió algunas opiniones europeas. “No estoy totalmente en contra. Sería importante investigar a fondo para determinar si tiene efectos secundarios”, afirma un residente de Berlín.
“En las últimas décadas se ha producido un enorme desarrollo de esta tecnología y aún no tenemos pleno control sobre ella”, afirma otro desde Varsovia (Polonia).
“Hay que etiquetarlas, es absolutamente necesario para que el consumidor pueda elegir. Personalmente, no los compraría”, fue la opinión de un transeúnte en Lyon (Francia).
Los expertos en biotecnología sostienen que estas variedades de plantas serán más resistentes a la sequía y las plagas y necesitarán menos fertilizantes. También se abordan problemas de salud como las alergias, por ejemplo, con cereales bajos en gluten.
Riesgos
Los detractores señalan los riesgos: perturbación de los insectos polinizadores, contaminación de los productos agrícolas ecológicos, menor acceso de los pequeños agricultores a las semillas y efectos imprevistos sobre la salud humana.
El Consejo Europeo se mostró dividido sobre si permitir o no las patentes y sopesó los argumentos de que esto podría restringir las opciones disponibles para los agricultores y crear monopolios. Tardaron casi un año en decidir permitir las patentes, siempre que se cumplieran sus requisitos específicos de información.
La posición del Parlamento Europeo es prohibir completamente las patentes, explicó uno de los ponentes alternativos de la revisión legislativa.
“Si unos pocos grandes grupos agroquímicos internacionales tienen el monopolio de las semillas, los agricultores pagarán más, no podrán elegir y, sobre todo, ya no podremos innovar abiertamente en variedades”, afirma Christophe Clergeau, eurodiputado francés de centro-izquierda.
Pocos Estados miembros han mostrado realmente mucho interés por los cultivos modificados genéticamente, siendo España la excepción. En muchos países, estas técnicas han sido incluso prohibidas, ejerciendo los gobiernos su derecho de exclusión, pero es posible que esta opción ya no exista para todas las categorías.
“Fue hace unos diez años cuando este asunto se convirtió realmente en una patata caliente política y hubo mucha oposición pública en Europa. Los gobiernos exigieron una cláusula de exclusión y se la concedieron”, explica Hodgson, y añade: “Como las plantas de la nueva categoría serán en gran medida equivalentes a las plantas naturales comunes, los gobiernos ya no tendrán la opción de prohibir su cultivo”.
El parlamentario Clergeau subraya que “estamos al principio de esta nueva tecnología”, y argumenta que la UE debe tener mucho cuidado porque “cuando intervenimos en la naturaleza, desencadenamos cascadas de cambios que pueden suponer peligros para la biodiversidad”.
Se está abriendo rápidamente un nuevo mundo de posibilidades para la producción de alimentos y los investigadores ya están estudiando cómo aplicar la inteligencia artificial generativa a esta tecnología. ¡No sin polémica!(Noticias AgroPecuarias)
Fuente: EuroNews